Restaurante “Mercès One”

Avinguda Diagonal, 539-541, Barcelona, Barcelona (España)

Os imagináis un restaurante para vosotros solos?

No importa si sois 2 o 12 … todo el local es para quien lo reserva. Exclusividad máxima.

En un mundo en el que ya está todo inventado, el “Mercès” me ha permitido volver a creer que la originalidad es posible. Es un lugar especial, diferente y único. Nada que ver con el concepto de restaurante al que estamos acostumbrados la mayoría.

Una puerta pequeña de color dorado envejecido, donde pone “MERCÈS” de forma discreta, está en medio de la concurrida Diagonal sin que la gente se entretenga ni dos minutos en mirarla. Pasa desapercibida y éste es parte de su encanto. Nada de estridencias. Discreción y elegancia que se intuyen desde fuera.

Cuando abren la puerta, una pared de cristal extraño no deja ver claramente lo que hay detrás. A la derecha, un pequeño recibidor con una mesa y una barra. Allí es donde tengo la oportunidad de conocer a la encantadora Mercè. Menuda, nerviosa y simpática. En seguida, me enseña la carta y me explica cómo irá la comida. No pierde el tiempo.

El comedor es fantástico. El gran contraste de materiales le dan un estilo poco convencional. Paredes metálicas modernas terminan en un pavimento hidráulico típico de finales del siglo XIX. Una sola ventana. Nada más.



Tipo: cocina de autor. Detrás de los fogones está Antonio Cornejo. Tuve la oportunidad de probar:

  • carpaccio de uva con vieira y tomillo – con este entrante ya te haces una idea de cómo irá el almuerzo. Delicioso, fino y elegante. Brutal el contraste de la uva con la vieira.
  • espárragos blancos salteados con pulpitos – mezcla sorprendente. Nunca se me hubiera pasado por la cabeza poner en el mismo plato estos dos productos y, en cambio, mes fascinó.
  • gazpacho de aguacate y caviar de salmón – de pecado. La explosión del caviar en la boca… es inexplicable. Bonita puesta en escena. Uno de mis platos estrella.
  • rulo de verduras y trufa de verano – indiscutiblemente, la trufa es el plato estrella. Le da fuerza al plato.
  • taten de foie – indescriptible la mezcla de texturas y gustos. Este plato me hizo ver las estrellas… es sensacional.
  • lubina, tomate al estragón – fue una injusticia para la lubina que me la trajeran después del taten de foie.
  • pescado del día – gustosísimo.
  • soufflé de queso – para morir de gusto. Este es otro de los platos estrella, sin duda.
  • fruta – deliciosamente presentada.
  • 3 mini degustaciones dulces – para repetir.

Uno de los rincones más especiales que he conocido nunca.

Preu
Alt. Desde 40€

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