Hotel “Mas Can Batlle”

Crta. Gi-524, Km 12,7, Santa Pau, Gerona (España)

Os imagináis un hotelito con encanto en el medio del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa?

Cristina y Albert son los máximos responsables de este fantástico rincón que huye del turismo masivo. Ellos son la envidia de mucha gente. Han abandonado la trepidante vida de ciudad para sacar adelante un proyecto personal-profesional que les ha permitido hacer un cambio radical en sus vidas. Mucho riesgo, pero demasiados beneficios. Ahora, ellos y sus hijos, están felices allí.

La casa, con más de 1000 años de historia, ha estado abandonada durante muchos años. La han ido arreglando poco a poco y con mucha ilusión. Me encantó ver cómo han respetado la cocina y el oratorio originales, sacrificando un espacio que quizás alguien los habría reconstruido haciéndolos desaparecer. Estos pequeños detalles son los que me roban el corazón. Han trabajado duro en reformar una casa para poder ofrecer la máxima comodidad al visitante, respetando la historia de la misma.

Sólo hay 5 habitaciones; pero esto es parte de su encanto. No hacen falta más. De hecho, son 5 suites. Yo vi dos (la 74 y la 31) y os puedo decir que son para no salir nunca de dentro. Todas los detalles están muy cuidados. Mezcla de materiales y de estilos. Contrastes que las hacen únicas. Estuve alojada en la 31… sencillamente, fantástica! La cama está en el suelo, en un doble nivel que lo magnifica, dándole una importancia destacada en la habitación. El color de las paredes es oscuro… son atrevidos! Una pequeña salita separa la cama del baño. El baño… nada lo puede explicar. Paredes negras con espejos dorados, una estructura muy rústica de madera escondiendo la parte más íntima y, para rematar, la bañera y la ducha de cemento están arriba de unas escalerillas. Tiene acceso directo a la terraza que dispone de unas vistas maravillosas. La habitación aún conserva la estructura de la antigua alcoba donde se dice que durmieron los pretendientes al trono de España. Fascinante.



En el piso de abajo está la sala de estar con el bar. Arcos de piedra separan las diferentes estancias y grandes ventanales permiten disfrutar de las vistas al jardín y a la comarca! El comedor es pequeño y monísimo. Mesas y sillas de madera. Manteles blancos y copas impecablemente colocadas. La cena es ligera y bastante trabajada. El desayuno… te lo comerías todo. Una mesa llena de embutidos de la zona, yogures y fruta comparten protagonismo con la mesa de los dulces. Todo está colocado con mucha gracia.

Fuera se respira mucha tranquilidad. Espacios amplios de césped, con una piscina escondida, y vistas maravillosas a la montaña. Nada más. Paz.

Desde la casa salen diferentes caminos o itinerarios para poder disfrutar de la Garrotxa en estado puro, sin turismo. La excursión más famosa es la del Salt de Can Batlle, que está dentro de la finca, y que ha salido en diferentes anuncios y películas. Son 5 minutos a pie, sin posibilidad de pérdida, y es realmente maravillosa. Un doble salto de agua separados por una pequeña laguna le dan una banda sonora inmejorable al escenario.

Hay dos bicicletas que se pueden utilizar libremente y también se pueden contratar todo tipo de actividades como: excursiones personalizadas con Segway, rutas en 4×4, vuelo en globo…

Lo miman todo: la casa y los huéspedes, y todo lo hacen de la misma manera. Eso no tiene precio.

Comentaris

  • (no serà publicat)