Escapada Ile de Gorée

Ile de Gorée (Senegal_es)

Estoy contenta de empezar las publicaciones de Senegal con la Ile de Gorée. Soy consciente de que no es lo que más me ha gustado del país y también sé que es uno de los puntos más turísticos; pero esta pequeña isla me hizo sentir muchas cosas.

Ile de Gorée fue mi primer contacto con lo que ellos mismos llaman “África negra”. Antes sólo había estado en Marruecos y en un pueblo de Túnez llamado Sidi Bou Said. No había visto nada más y la verdad es que iba con mucha curiosidad.

Hay tres cosas imprescindibles para ver y vivir: la casa de los esclavos, el mercado artesanal y el restaurante “Hostellerie du Chevalier de Boufflers”.



Durante siglos, Gorée fue el punto de partida de los esclavos africanos hacia América. Se habla de que veinte millones de personas (hombres, mujeres y niños) fueron secuestrados y vendidos a mercaderes que se establecieron abiertamente en la Ile de Gorée. La “Maison des Esclaves” (convertido en museo y abierto al público hoy en día) estaba diseñada de modo que los mercaderes estaban en el piso de arriba y los esclavos en el de debajo. Cuatro salas alojaban, por separado, a los hombres, a las mujeres, a los niños y a los hombres que tenían que coger peso (los que no llegaban a 60kg). Los esclavos salían al patio y eran observados desde el piso de arriba donde los mercaderes negociaban su precio. Los elegidos eran conducidos a la “Puerta sin retorno”, un pasillo no demasiado ancho y con poca luz que acababa en el mar donde embarcaban hacia América. Esta puerta era el último lugar donde la familia los podía ver. De todos los viajes que he hecho, este es uno de los lugares que más me ha impresionado. No me puedo ni imaginar la angustia vivida por tanta gente caminando por el mismo suelo por el que caminaba yo.

En la isla hay una gran comunidad de artistas activos. La mayoría están ubicados en el mercado artesanal, en la calle de los artistas y en la zona de “Canon de Navaronnes”. Al igual que digo que me sorprendió el nivel de sus obras de arte, también tengo que decir que son demasiado perseverantes. Ellos quieren vender y te persiguen durante todo el día y por toda la isla hasta conseguirlo. El mercado artesanal no me cautivó demasiado; en cambio, las pinturas expuestas en la calle me parecieron fascinantes. Las muestran pegadas a la base de un baobab o colgadas de hilos. Como sea. El regateo es imprescindible. Si no lo haces tú, lo hacen ellos. Pero hay que hacerlo.

La calma casi misteriosa de la isla me atrapó. No hay carreteras ni coches. Sólo estrechas calles con casas coloniales rellenas de bugambilias. La evidente decadencia de las construcciones fascina a cualquiera. En las zonas menos turísticas, el silencio sólo se rompe por los golpes a la pelota de los niños. Niños que van uniformados con las camisetas de los equipos europeos.

La “Hostellerie du Chevalier de Boufflers” es un restaurante ubicado en el puerto. Es el que tiene las mejores vistas y el que está más alejado del bullicio. Una casita roja con ventanas verdes donde sirven pescado fresco o pollo en un porche donde parece haberse detenido el tiempo. Cero lujos. Todo muy rústico, pero con un encanto que atrapa.

Ahora entiendo porque el 1978 fue declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco.

Duració
Un día entero es suficiente para vivir y ver la isla.
Yo fui y volví a Dakar el mismo día.
Nens
Sin problema.

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