Restaurante “La niña de mis ojos”

Carrer Laforja, 83, Barcelona, Barcelona (España)

Un día recibí una llamada de una amiga del colegio. Quería que yo conociera un restaurante relativamente nuevo. Yo no había oído hablar de él; pero estaba segura que la recomendación no me fallaría… más que nada porque ella no había hecho esto nunca antes! Alguna cosa especial tenía ese sitio! ;-)

Enseguida le pregunté el nombre para averiguar un poquito. Sólo escucharlo ya me cautivó. Qué chulo que alguien haya puesto un nombre con tanto sentimiento a un restaurante, ¿verdad?

También es verdad que la oferta gastronómica en general y, sobre todo la de Barcelona, ​​es tan variada y completa que cada vez cuesta más que nos sorprendan; pero fue compartir dos palabras con Dácil y Javier y entendí que estaba en un lugar diferente.

Son una pareja que ponen cuerpo y alma en el proyecto que han creado juntos. Ella se encarga de la barra hacia fuera; él de la barra hacia dentro. Cada uno tiene su terreno. Me hizo gracia el paralelismo de los dos roles. Ella mima todos los detalles de los comedores con una pasión envidiable. Y él hace lo mismo cuando habla de los productos con los que juega en la cocina. Son detallistas. Me gusta.



El restaurante está dividido en tres plantas.

La planta que está a nivel de la calle es la más grande. Pasada la barra de la cocina hay una sala diáfana monísima con sofás de terciopelo de color granate, luces que simulan bombillas y muchas fotos en blanco y negro de columpios. Por supuesto, están todos los detalles impecablemente cuidados. En el primer piso hay dos ambientes; y, si necesitáis hacer algún evento privado, no olvidéis preguntar por el reservado que tienen en la planta -1, donde disfrutaréis de la máxima intimidad.

No me quiero olvidar de mencionar a Jocelyn. Está pendiente de todo sin agobiar nada. Domina la sala.

Tipo: cocina de mercado. Platillos elaborados para compartir.

  • Bocado crujiente de patata, trufa y huevo – uno de los platos estrella. Brutal empezar la comida con este plato. Javier ha pillado el punto justo de trufa para darle fuerza al plato sin anular el resto de gustos. Se tiene que comer de golpe.
  • Bravas “La niña de mis ojos” – patatas laminadas con alioli. Plato muy trabajado con una presentación diferente. Tienen un punto picante.
  • Ensaladilla de centollo y gambas – hay ensaladillas y ensaladillas y luego está esta. Muy sabrosa y ligera. No carga nada.
  • Bombones de gamba roja, rellenos de sepia, verduras y setas – otro de los platos estrella. Plato elegante. Buen producto donde la gamba tiene un protagonismo indiscutible.
  • Tomate relleno de bacalao desmigado y sopa de oliva Gordal – genial puesta en escena. He comido bacalao con tomate muchas veces, pero nunca la había visto presentado así. Da tristeza romperlo y aún da más tristeza que se acabe la sopa de oliva! Aplaudo la creatividad de este plato.
  • Pulpo a la brasa con parmentier de patata y “mojo picón” con chip de yuca – se me hizo corto. El pulpo estaba en el punto perfecto y el parmentier delicioso. Me encantó la mezcla de sabores con la yuca.
  • Mejillones a la brasa “Kamada” en salsa curry coco – contraste arriesgado de productos que apruebo con nota.
  • Presa ibérica 100% con humus y tomates – otro de los platos estrella. Se deshace en la boca. Bestial.
  • Canelón de osobuco, tuétano, trufa negra y setas Enoki – el único problema de este plato es que me lo trajeron el último. No pude disfrutarlo como se merece.
  • Torrija de pan brioche con café y helado de mascarpone y piñones – puedo afirmar que es una de las mejores torrijas que he probado nunca.
  • Piña asada con espuma de coco y sésamo – me sorprendió en positivo.

Sensibilidad dentro y fuera de la cocina. Me encanta!

Preu
Alt. Desde 40€

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