Hotel “Edelweiss”

Crta. Sant Joan, 28, Camprodon, Gerona (España)

Hacía muchos años que no iba a Camprodon, guardaba muy buenos recuerdos y tenía muchas ganas de volver. Cuando me salió la oportunidad de pasar un fin de semana, estuve pensando mucho en el alojamiento. No quería equivocarme.

Necesitaba un lugar donde encanto y tradición fueran de la mano. Quería encontrar un rinconcito que tuviera historia, con alma de montaña pero confortable y cómodo a la vez. Pedía mucho y lo encontré.

“Edelweiss” está ubicado en la entrada de Camprodon; de hecho, está en la primera rotonda. Aún así, se llega al centro en una agradable caminata en menos de 10 minutos. La ubicación es buena. Está a la distancia perfecta para llegar al pueblo en pocos minutos y la distancia perfecta para disfrutar de la tranquilidad que ofrece no estar en el centro.

Desde fuera, el hotel se sobrio. Es un bloque rectangular de tres pisos con las ventanas impecablemente pintadas de blanco. Está muy cuidado. El pequeño jardín que hay en la entrada luce unas plantas que se ven mimadas y el cartel de las 4 estrellas custodia la puerta.

Una vez dentro, Gerard os hará sentir como en casa. Él tiene la máxima de hacer que todo el mundo esté a gusto, tanto dentro como fuera del hotel y se desvive por conseguirlo. Se ofrece para todo e incluso ayuda a descubrir la zona explicando los secretos mejor guardados.



En la planta baja se encuentra la recepción, el comedor y la sala de estar. Todo es muy rústico. Las paredes, el techo y el suelo son de madera. Imposible que el sitio tenga más encanto! La sala de estar no es demasiado grande. Tiene sofás clásicos y una tranquilidad que invita, no me preguntéis por qué, a leer durante una tarde entera.

En el piso de arriba de todo, hay una suite y una sala de reuniones para empresas (de 80 metros cuadrados) con una mesa larga para 25 personas y salida a una terraza privada. El resto de habitaciones son todas del mismo estilo. Bastante anchas, con camas y cabeceros de madera, escritorio, TV y un pequeño balcón. El estilo es clásico y lo que cambia entre ellas es el color de las cortinas y los cubrecamas.

Una de las mejores cosas del hotel es, sin duda, el desayuno. Es un bufet de embutidos típicos catalanes. Son espectaculares y las tortillas de patata una perdición. Empezar el día con el pan bien untado con tomate y estos embutidos… no tiene precio! No os vayáis sin probar la coca también!

Los que seáis amantes del esquí de montaña, tened en cuenta que el hotel está ubicado a 20 Km de la estación Vallter 2000. De hecho, en el mismo hotel tienen un lugar para guardar los esquís y ofrecen el forfait con un 10% de descuento.

Los que no os guste este deporte de montaña, podéis aprovechar para visitar Camprodon que es maravillosa y hacer rutas en bicicleta o a caballo para profundizar en el conocimiento de la zona. Gerard os contratará las actividades que necesitéis. También tienen acuerdos con un camping que hay cercano para poder alquilar el SPA o con el ayuntamiento para hacer uso de la piscina municipal.

Todo el hotel dispone de wifi gratuito para los tecno-adictos.

Un lugar con encanto a la altura de Camprodon.

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