Escapada Ercolano

Corso Resina, 6, Ercolano, Nápoles (Italia_es)

En mi opinión, Ercolano ha sido injustamente eclipsada por Pompeya. Soy consciente de que esta última es una de las ruinas más importantes del mundo; pero Ercolano merece ser un poco más conocida de lo que es actualmente.

Su tamaño, su ubicación, su dura historia y algunas imágenes que no eliminaré nunca de la cabeza, hicieron que esta pequeña ciudad me llegara muy adentro.

Los estudios dicen que la ciudad ocupaba originalmente unas 20 hectáreas. A día de hoy sólo se han descubierto 4,5 y no todas se pueden visitar. Hay algunos edificios públicos o residenciales importantes a los que no se puede acceder.

La ciudad fue construida a los pies del Vesubio, en una colina de origen volcánico que caía hacia el mar. Por el este y por el oeste estaba delimitada por dos torrentes. Dos calas de origen fluvial permitieron que sus ciudadanos tuvieran embarcaderos naturales y seguros. De hecho, durante la época romana, la ciudad era uno de los lugares de veraneo preferidos de las familias más ricas de Roma.

Aunque la ciudad sufrió un terremoto en el 62 d.C, la historia de Ercolano no se puede explicar sin mencionar el Vesubio.

La erupción del Vesubio en el año 79 d.C. es una de las erupciones volcánicas más importantes y catastróficas de todos los tiempos. Afectó a toda el área romana que está en el golfo de Nápoles donde ciudades como Pompeya, Herculano, Oplontis o Estabia fueron destruidas. El Vesubio esparció una nube mortal de rocas, cenizas y humo a una altura de más de 30 km, emitió una proporción inmensa de lava y liberó mucha más energía térmica que la del bombardeo de Hiroshima.

Este hecho tan bestia de la naturaleza borró Ercolano del mapa. La sepultó unos 16 metros lo que ha permitido un fenómeno de conservación que no se dio en Pompeya, por ejemplo. La fosilizó. Esto hizo que se descubriera muebles y ropa en un estado casi perfecto.

A diferencia de los ciudadanos de Pompeya que murieron sepultados por las cenizas; los de Ercolano lo hicieron por la nube de gases tóxicos. Intentaban huir con barcos, pero el volcán iba más rápido que ellos y se tuvieron que proteger en los embarcaderos. De este modo consiguieron evitar la lava, pero no lograron evitar los gases. Esta es la imagen que no me sacaré nunca de la cabeza: todos aquellos esqueletos aterrorizados… gente desesperada que murieron cogidos los unos a los otros. La imagen es durísima.

Es imprescindible contratar un audioguía y pedir un mapa en la entrada. Es la única manera de conocer realmente la historia y poder, así, entender la visita. Visité el parque en algo más de 3 horas y tuve suficiente.

Una de las primeras paradas es un mirador desde donde se aprecia gran parte de las ruinas, la ciudad actual en segundo plano y el volcán al fondo. Me pareció interesante. No tardé en bajar hacia la “Casa dello Scheletro“. Sabía que esto era lo que marca la diferencia con Pompeya y quería verlo antes que nada. Me impresionó mucho. Con la imagen escalofriante de los esqueletos delante, pasé por varias fases: silencio, piel de gallina, observación, comentarlo y, cuando eres consciente de la magnitud de todo, hacer mil fotos. No quise marchar sin tener el recuerdo inmortalizado. Sinceramente, pienso que sólo por eso ya merece la pena la visita a Ercolano; porque se pueden ver más ruinas en Pompeya.

También me gustó mucho el “Ara di Marco Nonio Balbo“, la “Casa del Rilievo di Telefo“, la “Casa dil Gran Portale” y el “Vestibolo della Palestra“.

Visita que no deja indiferente.



Booking.com

Duración
La estancia en las ruinas puede durar el tiempo que uno quiera. Todo depende de lo que se quiera profundizar sobre la historia del lugar o del tiempo que uno disponga para la visita.
Yo estuve 3 horas.
Niños
Es una buena lección de historia para todos. Para los niños también. Pero la parte de los esqueletos quizás es demasiado dura para ellos.

Comentaris

  • (no serà publicat)