Restaurante “Axol”

Carrer de l'Arboc, 6, Cabrils, Barcelona (España)

Axol es de esos lugares que no deja indiferente.

Está ubicado en una casa en una urbanización de Cabrils. No viene de paso a nadie. O vas a propósito o no pasarás nunca por delante.

Por fuera me encantó. Es una construcción de líneas rectas, más bien moderna y con contrastes de blancos y negros. El jardín esta bien cuidado. Está relleno de plantas en su medida justa.

Dentro hay dos zonas separadas por un patio interior muy sencillo pero que tiene carisma.

Las almas del Axol son dos hermanos que han vivido el mundo de la restauración desde pequeños. Sus padres llevan más de 20 años en el sector y, actualmente, están a cargo del restaurante Xaret de Cabrils. Albert y Xènia me hablaron con mucho agradecimiento de sus padres, reconociendo que sin su sacrificio no habría sido posible sacar adelante este proyecto. Me encantó como hablaron de ellos y también me encantó cómo se respetan mutuamente. Cada uno tiene su rol y, aunque colaboran juntos, saben respetar el terreno del otro.

Albert es el chef. Tiene una experiencia muy bestia para lo joven que es. Se formó en la Escola Universitària de Hosteleria i Turisme de Sant Pol de Mar (EUHT) y amplió conocimientos en el Racó de Can Freixa, en el Bulli, en el Arzak y en el Celler de Can Roca. Desde mi punto de vista, el recorrido es impecable. Además, me parece fascinante que haya querido acabar materializando toda esta experiencia en su propio restaurante. Axol es un sueño hecho realidad. No puedo más que rendirme ante él. Lo ha hecho perfecto.



Xènia es la encargada de la dirección y la jefe de sala. Graduada en dirección hotelera en la Escola Universitària de Turisme i Direcció Hotelera (EUTDH) y diplomada en Turismo. También tiene el certificado de Sommelier. Es joven pero tiene carácter. Domina la sala y los clientes a la perfección.

Tipo: cocina de autor divertida, creativa y sofisticada. Juegan mucho con los contrastes de productos y sabores. La presentación es impecable. Hay diferentes menús degustación y carta.

  • Patatas fritas – Qué poco esperaba comenzar con patatas fritas y qué buenas estaban! Muy crujientes. Con este plato ya pude ver que ofrecen buen producto y saben tratarlo… el frito estaba perfecto. No cargaba nada.
  • Triple aperitivo que es un espectáculo visual:
    • “Cupcake de huevo frito” – Crujiente y el punto de sal. Mezcla de texturas que me encantó.
    • Galleta de patata, gamba y tomate – Crujiente, fino y elegante. El sabor de la gamba es ligero. Le da el punto de sabor necesario sin cargar.
    • Cornete de mejillón y oliva – Bestial. Juegan con el contraste de salado – dulce.
    • Maracuyá y menta – Pequeñas pelotas que explotan en la boca. Me encantó la textura. Tiene fuerza.
  • Doble entrante:
    • Gofre de queso idiazabal con compota de manzana reineta y mermelada de tomate y albahaca – Sin duda, este es uno de los plato estrella. Contraste de sabores que me cautivó.
    • Ningyo-yaki de pollo con ciruelas – Una manera de reinventar un plato clásico de la cocina catalana y fusionarlo con la cocina japonesa.
  • Tartaleta de mango y fruta de la pasión con vermut negro, lima kéfir y albahaca – Estéticamente es finísimo y, en la boca, tiene mucha fuerza.
  • Velouté de tomate con mejillones, perlas de vinagre de albahaca, puntos de alioli, crema de coliflor, aromatizado con pinos de Cabrils – Nadie debería marchar del Axol sin probar este plato. Es una obra de arte para todos los sentidos.
  • Ostra con estofado de guisantes, coco y un pil-pil de alga Codium – Nunca había probado una ostra mezclada con guisantes. Este es el atrevimiento que me encanta de Albert! Plato que se me hizo muy corto!
  • Gamba, calçot y mango – Tres productos que yo nunca habría mezclado y que, en cambio, terminaron dibujando otro de los platos estrella. Se acompañan de alioli de romesco, galleta de café y cacao y helado de romesco de xicote. Todo bañado con un caldo de gamba, calçot y mango. Para llorar de gusto.
  • Bacalao con estofado de garbanzos y avellanas, huevo de codorniz y falso tartufo – Aunque todos los productos son buenísimos, pienso que el hecho diferencial lo pone el huevo. Me encanta.
  • Ossobuco de buey – Relleno de turrón de almendra con salsa de tuétano y lo acompañan con yuca con tinta calamar. Lo de la yuca no tiene nombre. Brutal!
  • Mandarina helada con bizcocho de coco y cítricos variados. Crema de vainilla con lima kéfir y cardamomo y crema de zanahoria – La presentación es tan perfecta que da pena comérselo.
  • Torrija con frambuesas con manzanilla y helado de naranja y clave – Buenísima.
  • Cornete a adivinar – No diré de qué era… ;-) Una vez más, la presentación es impecable.
  • Helado de alajú – Este postre es un homenaje a sus antepasados ​​de Cuenca.

Descubrimiento total y rincón auténtico. Merece más de una visita.

Preu
Alt. Desde 40€

Comentaris

  • (no serà publicat)