Hotel “Talk of the Town”

Lloyd G. Smith Blvd 2, Oranjestad, Aruba (Caribe)

Aruba es muy bonita si se invierte tiempo en descubrir la parte interesante de la isla. La otra parte es como un gran pastel de chucherías llena de “nubes”. En serio. La parte auténtica es virgen y especial; mientras que la otra está llena da macro hoteles “todo incluido” y casinos de color rosa.

Las primeras noches las pasé en el hotel boutique “Boardwalk“. Es la antítesis de lo que significa Aruba. Es un hotel pequeño con “nice casitas” y un encanto difícil de explicar. Es de esos lugares que hay que vivirlos: un oasis alejado de los turistas alocados. Como pasaba unos días en la isla, quise buscar otro hotel más cerca del “jaleo”, pero sin caer cerca de los que van allí a gastarse el dinero sin freno.

“Talk of the Town” se ajusta a lo que buscaba. No es demasiado grande, tiene un diseño innovador y está bien ubicado. Las instalaciones son chulas. Las habitaciones son muy amplias, limpias y impecablemente restauradas. Me tocó una planta baja con terraza. No os imaginéis ningún lujo, pero tiene buena relación calidad-precio. De hecho, tuve la mala suerte de que la habitación daba a la parte trasera. No tenía vistas a la piscina.

El hotel sólo tiene planta baja y un piso. Lo encontré monísimo. Es de color blanco y, por su construcción, podría ser un hotel más del Mediterráneo que del Caribe. La piscina (que va cambiando de color por la noche) es su centro neurálgico.  Tiene diferentes espacios y sus formas son irregulares. Está rodeada de palmeras. En un lado se encuentra el bar. Yo sólo fui una noche, pero se está bien. Gracias a que el perfil de gente que va al hotel es tranquilo, el ambiente que se respira es relajado.



Lo mejor del hotel, sin ningún tipo de duda, es su ubicación. Aunque no tiene vistas al Caribe, lo tiene todo cerca sin estar en medio del bullicio.

Sólo cruzar la calle, está la Surfside Beach que, para mí, es una de las mejores playas. No está nada masificada; de hecho, yo estuve prácticamente sola. En la misma playa, se encuentra el restaurante “Barefoot” que es uno de los imperdibles de la isla. Es monísimo. Está puesto con mucho gusto. Hay mesas dentro de una pérgola de madera y otras están colocadas encima mismo de la arena. Es un lugar fantástico.

A pocos minutos se encuentra la playa Aruba Surfside Marina que es aún más solitaria y el restaurante “Pinchos“. Espero no tardar en preparar estas dos publicaciones. Son dos rinconcitos que repetí!

A quince minutos a pie se llega al centro. La zona se llama “Oranjestad” y es donde está todo: hoteles, casinos (este es el máximo reclamo turístico de la isla), restaurantes, tiendas y la central de autobuses. No os engaño si os digo que es como un pastel de chucherías. Todo es de color rosa.

A cuatro minutos en coche se llega al aeropuerto. Teniendo en cuenta que la isla me gustó mucho y que, como siempre, estuve muchos menos días de los que me hubiera gustado, estos ahorros en desplazamientos los agradecí muchísimo. Pienso que la ubicación del hotel es buenísima.

Sin tener ningún lujo, es un lugar muy recomendable.

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