Escapada Sao Tomé
AccesoFui con TAP de Barcelona a Lisboa y allí vuelo directo hacia Sao Tomé.
El primer vuelo dura dos horas aproximadamente y el segundo son casi siete. Teniendo en cuenta el tiempo de escala en Lisboa, el viaje se hizo más largo de lo que esperaba.
Sao Tomé (Sao Tomé y Príncipe)
Buscaba un Raconet auténtico de verdad. ¡Tenía ganas de ir a un lugar de aquellos que no ubicas ni en el mapa y un médico noruego, con el que coincidí en Namibia, me dió este nombre! Nunca había escuchado el nombre de Sao Tomé, no sabía ni que era un país de África, ni siquiera una isla y eso me atrajo mucho.
Buscando información descubrí que en el norte hay otra isla igual de fascinante. Se llama Príncipe y hablaré de ella en otra publicación dedicada. Por las dimensiones de las dos islas, tuve debate con otras personas que venían al viaje. Yo quería dedicar más tiempo a Sao Tomé; pero no me hicieron mucho caso y ahora les estoy agradecida porque con dos días ya vi lo imprescindible de Sao Tomé, mientras que Príncipe tiene una vida más intensa que hay que vivir con calma.
Ambas islas permanecieron deshabitadas hasta 1470 cuando llegaron los portugueses, las exploraron y decidieron que eran un buen lugar para comerciar con el continente africano. Primero colonizaron Sao Tomé y, unos años más tarde, de forma similar, hicieron lo mismo con Príncipe. Empezaron cultivando azúcar, pero con el tiempo introdujeron el cacao y el café. ¡El terreno volcánico fue de gran ayuda y pronto salieron plantaciones enormes (roças) que hay que visitar! En 1908, Sao Tomé se convirtió en el mayor productor mundial de cacao.
Fui a finales de Abril. No es época ni de tortugas (de Octubre a Febrero) ni de ballenas (principios de Septiembre). Así que me centré en las personas; que, en definitiva, es lo que más me gusta.
El aeropuerto "Nuno Xavier", el aeropuerto internacional de Sao Tomé, ya vale la pena visitarlo por sí solo. Llegamos a las 18h y ya era de noche. Nos dirigimos directamente a Omali Lodge para descansar, cenar y dormir. Es un alojamiento del grupo Principe Collection, conocido por tener los mejores hoteles de las dos islas.
Es imprescindible visitar el centro de Sao Tomé. Se tiene que vivir un día cualquiera y compartir momentos con la gente local. Pasear por el centro fue una maravillosa experiencia.
Lo primero que vi fue la Fisherman's Chapel. Es una iglesia en evidente estado decadente frente al mar y con un encanto indescriptible. Cuando me detuve para tomar una foto, oí cantos que venían de una nave del otro lado de la calle. Lo estaban utilizando como iglesia y estaban celebrando una misa. Piel de gallina con lo que viví ahí dentro (muy parecido al funeral que presencié en Harlem). Muy cerca está la bomba de gasolina de Oque del Rey y me diréis: ¿y qué tiene de interesante una gasolinera? Pues mucho. Hay gente charlando, niños jugando, mujeres vendiendo comida. Pasan muchas cosas.
Ya sabéis que siempre que viajo procuro visitar alguna escuela. Sao Tomé no fue una excepción. La Escola Primària Dona María de Jesús nos recibió con una amabilidad increíble. Es muy grande, tiene amplios jardines y las aulas están bien equipadas. Los alumnos llevan bata y son muy disciplinados. Poder estar en las aulas y compartir momentos con los niños, me valió la pena el viaje entero. ¡Como siempre, me hubiera quedado allí un mes entero!
Otra visita imprescindible en cualquier destino del mundo y siempre con el objetivo de conocer costumbres y formas de vivir es visitar el mercado. Caminando y siguiendo las indicaciones de Google Maps, encontramos el Mercado Municipal abandonado. Fue muy curioso y mereció la pena, pero no vimos ningún tipo de actividad ni producto pues no llegamos a ver el mercado en activo.
Sé Catedral de Nossa Senhora da Graça de São Tomé está junto al Palacio Presidencial, muy céntrica. Por fuera, me encantó, sencilla y colorida. Transmite paz. Desgraciadamente, como a menudo me ocurre en Cataluña, la encontré cerrada. Es una lástima, porque nos comentaron que el interior es muy bonito. ¡No entiendo esta manía de no tenerlas abiertas durante el día!
En el hotel me enamoré del azucarero y cuando pregunté dónde podía comprarlo, me dirigieron a la Associação "Pica-Pau". Es una asociación de pequeños artesanos. La tienda es muy sencilla pero tiene encanto. ¡Me gustó ir y me llevé mi azucarero!
Imprescindible visitar "Claudio Corallo". Es una experiencia fascinante con el propio Claudio, que te adentra en el mundo del cacao con explicaciones cautivadoras y una degustación brutal. Está en África desde 1974. Comenzó en Zaire; pero cuando la situación empezó a complicarse allí (hacia 1990), se desplazó hacia Sao Tomé y Príncipe. Ha logrado producir uno de los chocolates más puros del mundo y no es amargo. Tiene dos plantaciones, una en cada isla. ¡Me gustó conocer el proyecto y su pasión!
A sólo media hora del centro en coche, se encuentra Monte Café, una de las plantaciones más antiguas de la isla, fundada en 1858. La historia de Sao Tomé siempre ha estado ligada a la explotación de café y cacao; de hecho, durante años lideraron la exportación mundial. Este lugar, rodeado de espectaculares montañas y valles, alberga la mayor plantación de café Arábiga del país. También visitamos el Museo del Café, una muestra de cómo estas plantaciones se transformaron en pequeñas ciudades autosuficientes. Aunque hoy se encuentran en decadencia, son un testimonio de su pasado esplendoroso. Muy cerca se encuentra la Casa Museo Almada Negreiros, un espacio que combina restaurante, exposiciones de artesanía local y un homenaje a José Almada Negreiros. Comimos muy bien y la gente es encantadora. Al lado está la Catarata de San Nicolás de 60 metros de altura.
Todo lo que he contado hasta ahora es muy bonito; pero nada se compara con recorrer la carretera EN nº2 de Sao Tomé a Praia Inhame, la carretera de la costa este. Hay que tener en cuenta que, durante buena parte del trayecto, la carretera deja de ser carretera: no está asfaltada ni es plana. Son tres horas por trayecto, nada cómodas, pero vale mucho la pena. Es un recorrido imprescindible.
Los ríos siempre están llenos de mujeres lavando ropa y vajilla. Me alucinó la cantidad de ropa distribuida por el suelo, tanto en las orillas de los ríos como en los arcenes de las carreteras, secándose al sol. Cuando encuentran un espacio plano, no dudan en colocar alguna prenda. También me sorprendió mucho ver a mujeres con cubos en la cabeza transportando la vajilla limpia. Son muy limpios.
Sao Tomé es una isla increíblemente verde con una vegetación exuberante que puede apreciarse incluso desde la carretera. Las plantas y árboles son inmensos y tienen un verde intenso que cautiva. A lo largo del trayecto, fueron numerosas las veces que me detuve para tomar fotos ya disfrutar de aquella maravilla de la naturaleza.
Bastante al sur, encontramos la Praia Pesqueira y la Cascata de Praia Pesqueira, un raconet que no deja indiferente. Es la desembocadura de un río que forma una cascada antes de llegar a la playa. Es espectacular. No es una de esas playas perfectas de arena blanca y agua turquesa, pero tiene palmeras inmensas y lenguas de arena entre el río y el mar, creando un paisaje idílico. Como no podía ser de otra forma, hay mujeres lavando y ropa tendida por todas partes. También se encuentra el Complexo Mioba que es un bar/restaurante con vistas maravillosas.
Siguiendo por la carretera dirección sur, llegamos al punto que más ganas tenía que ver de todo el viaje: Pico Cão Grande. Este pico de origen volcánico tiene una forma estrecha y vertical, y puede verse desde varios puntos de la isla. Se eleva hasta los 650 metros. Parad en medio de la carretera, no tengáis miedo. Hay muy pocos coches y vale realmente la pena. La primera vista de este emblemático pico de Sao Tomé es espectacular desde la misma carretera. Unos metros más adelante, hay un mirador en el que se puede aparcar el coche para contemplar este extraordinario pico. Nunca había visto nada similar. Cuando llegué, estaba cubierto de niebla; sin embargo, con paciencia, se aclara y se vuelve a tapar a menudo. Aproveché para comprar una máscara en la única tiendecita que hay allí. Es un artesano que crea cosas maravillosas.
Terminé el recorrido en Praia Inhame donde se encuentra el lodge donde se coge la barca para ir a Ilha Rolas (lo contaré en otra publicación).
Como resumen, Sao Tomé tiene una naturaleza desbordante, plantaciones de café y cacao, playas vírgenes y pueblos auténticos. Quiero volver para realizar senderismo por el centro de la isla donde no hay carreteras y hay selva.
La segunda visita la hice al año siguiente a principios de abril. El fantástico Alemao (guía que repetí) nos dio a conocer sitios nuevos que aún me enamoraron más de la isla.
Primero fuimos a una plantación de café en la población de Bela Vista. La plantación es brutal; pero lo mejor de todo es que no había ni un turista. Es una plantación muy local alejada del turismo en un pueblo que no tiene visitas porque no tiene ninguna gracia. En la parte trasera tuve la suerte de encontrarme con unas niñas que estaban saltando a la cuerda... Viví uno de esos momentos mágicos que tanto me gustan.
Al noroeste, se encuentran la Playa Tamarindos y la Lagoa Azul. La primera es para estar una mañana entera. Es un paraíso indescriptible. Arena blanca y agua azul turquesa. Había, como mucho, cinco parejas en toda la playa. La segunda es para verla desde el mirador. No es una playa cómoda.
De ahí fuimos al centro de la isla. Repetimos Monte Café; pero esta vez, en lugar de ir al Museo del Café, fuimos al pueblo. Tuvimos la oportunidad de ver la vida cotidiana de familias enteras, las tiendas, la vida en la calle... ¡todo! Fue otro momento mágico porque estaban de vacaciones de Semana Santa y los niños estaban en la calle. ¡Ya podéis imaginar cómo disfruté! Aquí se aprecia lo que Sao Tomé llegó a ser en el pasado y lo que es ahora. Los edificios, en evidente estado de decadencia, muestran la solera del pasado.
Como no podía ser de otra forma, repetimos comida en Casa Museo Almada Negreiros y me reafirmo en que es un lugar mágico. Vistas espectaculares, comida buenísima y equipo maravilloso. Por proximidad, volvimos a la Cascata de Sao Nicolau ¡y me compré una máscara brutal!
Ya he dicho que un imprescindible de la isla es recorrer la carretera EN nº2 de Sao Tomé en Praia Inhame, pues esta vez, gracias al Alemao volvimos y vimos rincones locales auténticos con gente lavando la ropa en el río, niños jugando con el agua o incluso alguien haciendo surf. En cambio, un sitio que me decepcionó un poco es la Boca do Inferno. Es bonito, pero no espectacular. Supongo que debe ser chulo cuando hay mala mar con las olas picando en las rocas y levantando agua; pero yo no le vi la gracia.
Bajando hacia el sur, en la Cascata de Praia Pesqueira, esta segunda vez, tuve la suerte de que había un grupo de niños jugando en el agua. Bajé por el sendero que hay a la izquierda del bar y pasé un buen rato con ellos. Otro de los momentos mágicos de Sao Tomé.
Y, para cerrar mi segunda visita a Sao Tomé, disfruté de una maravillosa comida en la Roça Sao Joao de Angolares. Es una experiencia gastronómica, en una preciosa casa colonial, que nadie puede perderse.
Si necesitáis y/o deseáis ayuda en la organización de la escapada, ¡no dudéis en enviarme un mail!
Duración:Estuve un par de días. Teniendo en cuenta las pocas carreteras y el estado de las mismas, ya es suficiente.
Ahora, si vuelvo, debe ser para hacer senderismo en el centro de la isla que es la parte aún más virgen y esto me llevará más tiempo.
Niños
Es un viaje un poco intenso para niños.
Animales
Difícil viajar con animales domésticos en Sao Tomé.



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