Restaurante “Cal Carter”
AccesoEstá en el centro de Mura.
Carrer Puig-Gili, 1 Mura
Barcelona (España)
Telf: (+34) 938 317 036
E-mail: restaurant@calcarter.net
Web: http://www.calcarter.net/
Es un clásico de Cataluña. En este rinconcito del Bages encontrarás un producto excelente, tratado con cuidado y elaborado de forma impecable. He ido muchas veces a lo largo de los años y nunca me ha decepcionado. El servicio ha sido siempre magnífico y cada visita ha sido una experiencia gastronómica muy satisfactoria. Eso sí, en las últimas ocasiones he tenido la sensación de que los precios han subido bastante.
El espacio es amplio, cómodo y muy acogedor. Han mantenido una buena separación entre las mesas, un detalle que valoro especialmente porque permite disfrutar de la comida con intimidad. La combinación de mobiliario moderno con vigas de madera y paredes de piedra crea un ambiente cálido, elegante y lleno de encanto.
La familia Perich fundó Cal Carter en 1964. Hoy en día, la tercera generación sigue con el espíritu de los abuelos, convirtiendo el restaurante en un punto de encuentro imprescindible para los amantes de la gastronomía.
Tipo: tal y como lo dicen ellos, ofrecen cocina catalana donde el producto de proximidad es el protagonista, bajo una mirada actual y moderna.
- Níscalos con butifarra de Mura y tocino - Las butifarras, doradas y jugosas, se acompañan de un generoso surtido de setas de temporada, salteadas al punto justo para que mantengan todo su gusto. El conjunto se acaba con unos dados de tocino crujiente, que aportan el contrapunto de textura y un toque intenso que liga a la perfección con la melosidad de las setas. Todo ello, bañado con el zumo de la cocción, es un plato de otoño que habla de producto, tradición y confort.
- Saltado de boletus con vieiras y piñones - Un plato que reivindica la sencillez bien entendida. Los boletus, carnosos y llenos de matices, son los grandes protagonistas, acompañados de vieiras que aportan intensidad y un punto crujiente. Los piñones, ligeramente tostados, añaden una textura delicada y un sutil toque de frutos secos que completa el conjunto. Todo ello, bañado con un zumo concentrado y lleno de sabor que invita a no dejar ni una gota en el plato. Una propuesta elegante que demuestra que, cuando el producto es excelente, no hace falta más.
- Espinacas de las Arnaules con butifarra del perol de Can Rovira y llanegas - Muy bueno; ¡pero me quedo con los dos primeros!
- Mar y montaña de pies de cerdo al estilo Pierre Koffman y gamba - Buenísimo, gustoso y con mucha fuerza. Cada bocado combina texturas y sabores en perfecto equilibrio: la gelatina untuosa del pie de cerdo, la delicadeza de la gamba, el crujiente de la piel y la potencia de una salsa que concentra toda la esencia del mar y la montaña.
- Picaña premium a la brasa con salsa de café de París - Una buena picaña no necesita demasiados artificios, pero cuando se acompaña de una buena salsa Café de París, el resultado sube un escalón más. La carne, tierna, jugosa y llena de sabor, se funde con una salsa intensa, untuosa y llena de matices, donde la mantequilla, las hierbas y las especias crean una combinación absolutamente adictiva. Las setas crujientes que coronan el plato aportan un contraste de texturas y un sutil recuerdo de bosque que acaba de redondear una propuesta elegante y muy bien equilibrada.
- Arroz seco de chuleta de cerdo Ral de Aviñón y calamar - ¡De los arroces más sabrosos que he probado!
- Tocinillo de cielo con higos - ¡Toqué el cielo! Buena mezcla de productos.
- Pastel de avellana - Delicioso.
Antes de sentarse a la mesa, recomiendo hacer una parada en las espectaculares Tines de la Vall del Flequer. Este conjunto de construcciones de piedra seca, únicas en Cataluña, son un testimonio excepcional del pasado vitivinícola del Bages y permiten entender cómo se elaboraba el vino a pie de viña hace más de un siglo. La ruta es fácil, muy agradable y transcurre por un entorno natural de gran belleza, convirtiéndose en el preludio perfecto de una buena comida en Cal Carter. Una combinación redonda: un paseo entre historia y naturaleza antes de disfrutar de una de las mesas más emblemáticas de la comarca.
Y, si queréis redondear la escapada, la mejor opción es alargarla una noche. Recomiendo alojarse en La Garriga de Castelladral, un refugio de calma rodeado de naturaleza donde el tiempo parece detenerse. Es el lugar ideal para desconectar, disfrutar del silencio y poner el punto y final a una jornada de buena gastronomía, patrimonio y paisajes del Bages.
Precio: Alto. Desde 50€



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