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Escapada Shanghai


Escapada Shanghai

Acceso
Los desplazamientos dentro de la ciudad se deben hacer en transporte público. Shanghai es grande y a pie conllevaría una pérdida grande de tiempo.

Shanghai (China)

Estaba planificando un viaje a Filipinas. Tenía una ilusión enorme en conocer este país que prometía ser tan exótico; pero mientras lo organizaba todo, se me ocurrió hacer una parada de tres días en Shanghai. No tenía ninguna curiosidad por descubrir esta ciudad; pero allí viven dos personas a las que tenía muchas ganas de ver. Esta era la única motivación que tenía con Shanghai. Así es que fui con una ilusión personal, pero con ninguna expectativa de disfrutar la ciudad.

Llegué por la tarde. Aunque no os lo creáis, lo primero que hice es ir a un Fake Market en Pudong. No era mi prioridad; pero con el poco tiempo que tenía y, como ya era casi de noche, me iba bien aprovechar ese rato muerto. La verdad es que como ya había estado en China Town de New York tenía mucha curiosidad por ver este. Y, si soy sincera, me quedo con este último.

Salí cargada dirección al fantástico hotel "Andaz Xintiandi" ubicado en el barrio Xiantiandi. Hago el Check In, dejo la maleta en la habitación y salgo caminando por el barrio dirección al restaurante. Ahí fue cuando me llevé la primera sorpresa. Las calles están muy limpias, hay una tranquilidad envidiable y una seguridad que me hizo dudar. El barrio me encantó. Es una zona peatonal de tiendas y restaurantes con shikumens (arquitectura mezcla occidental y china) reconstruidos en estrechas calles y casas pegadas que son cafeterías, restaurantes, librerías, etc. Es muy bonito. Como curiosidad decir que aquí es donde está el primer congreso del Partido Comunista de China.

Me llevaron a cenar al "Din Tai Fung" a comer dumplings, xiaolongbao y wonton. Es un restaurante informal y muy agradable a la vez. Comí buen producto y todo muy ligero. Será difícil encontrar un lugar en Barcelona que ofrezca dumplings tan buenos.

Al día siguiente, con muchas ganas de no perder ni un minuto, madrugué para poder pasar la mañana en Suzhou. Es un pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad. Tiene más de 2.500 años y está lleno de canales. Está ubicado a una hora y media, en coche, del centro de Shanghai en dirección oeste. Desde mi punto de vista, lo primero que hay que ver es el río Pingjiang. Hay que coger un barquito para pasear por el río sin prisa y disfrutar del patrimonio que le rodea. La verdad es que se me hizo muy corto. La barca y el barquero son muy auténticos; pero pienso que la vuelta no duró más de 30 minutos. Una vez en el suelo de nuevo, aproveché para caminar la calle Pingjiang. Es la calle que va paralela al río. Es estrecha y tiene 1,6 km de longitud. Me fascinó. Hay de todo: cafeterías y restaurantes junto al río, muñecos de manga decorando las ventanas, tiendas con caramelos de mil colores, patas de gallinas y huevos de algún animal en venta a pie de calle, rollitos fritos en forma de bolsos de mano, gente que se casa... lo mejor de todo es sentarse para observar todo lo que va pasando. Aprovechar para visitar los jardines "The Humble del administrador Garden". Están muy cerca de la excursión en barca y la visita merece la pena. Es un jardín chino declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se construyó originalmente en 1509 durante la dinastía Ming. Inicialmente fue un jardín privado de un antiguo sirviente del gobierno.

Para comer volví a Shanghai. Me dejé llevar y me sorprendieron con un lugar de estilo occidental y con comida saludable. El "Green & Save" fue un acierto.

Aquella tarde me enamoré de Tianzifang. Es una antigua área residencial ubicada en la zona de la concesión francesa. Su arquitectura tiene un gran parecido con la de Xiantiandi. Ambas están formadas por shikumens; pero, así como Xiantiandi conserva un ambiente residencial más elegante, Tianzifang tiene un estilo bohemio que me hechizó. Está lleno de callejones estrechos con tiendas y restaurantes. Para mí, es una de las zonas con más encanto de Shanghai. Rematé la tarde en un local más bien sucio donde viví, por primera vez, la experiencia de permitir que los peces me hicieran un peeling a los pies. Tuve una sensación extraña: mezcla de angustia y risa tonta.

Estaba tan eufórica con el descubrimiento de la tarde que no me imaginaba la sorpresa que tendría la noche. Me llevaron al "Xindalu", que es un restaurante de cocina auténtica china ubicado en la planta baja del hotel "Hyatt on the Bund". Tiene una buena selección de vinos. El ambiente es elegante y distendido a la vez. El plato emblemático es el pato pequinés cocido al horno de leña. Delicioso es poco. Al terminar la cena, es imprescindible ir al roof top a tomar una copa disfrutando de las mejores vistas de Shanghai. Repito: las mejores vistas de Shanghai.

El tercer y último día subí a la imperdible Torre de Shanghai. Es un rascacielos ubicado en el barrio de Pudong. Tiene 632 metros de altura y 128 pisos. Es el edificio más alto de China y el segundo más alto del mundo, superado únicamente por el Burj Khalifa de Dubai. Tiene el récord de tener la plataforma de observación más alta del mundo dentro de un edificio. Su ascensor es el segundo más rápido del mundo logrando una velocidad máxima de 20,5 metros por segundo.

La última visita la hice en Jing'an Temple. Es un templo budista. Lo que más me sorprendió es que está ubicado entre rascacielos. Parece que esté hecho para dar paz y tranquilidad a los habitantes de esta ciudad tan viva. La primera comunidad budista del país se estableció aquí en 1912. La revolución cultural convirtió el templo en una fábrica de plásticos y en 1983 se volvió a convertir en templo. En su interior hay un Buda sentado de 3,8 metros de altura. También tiene una campana de cobre de 6 metros de altura y 5 toneladas de peso. Me pareció una visita muy interesante y la recomiendo a cualquiera que esté en la ciudad.

Shanghai me sorprendió muchísimo y puedo decir que me encantó. Volvería. Gracias E&H por ser los mejores guías de la ciudad. Lástima no haber tenido más días para compartir con vosotros.

Buenas recomendaciones, como siempre, en Lonely Planet Shanghai (Travel Guide) (English Edition)



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Duración:

Para verla bien, pienso que hay que estar en la ciudad mínimo 6 días.


Niños

Sin problema.


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